lunes, 18 de noviembre de 2013

Combinaciones de temporada que triunfan.

Pues sí, tras este fin de semana de frío y lluvia incesante debo reconocer que me encantan las tardes de manta. Quedarme en casa viendo una peli, tapadita con una manta mientras fuera diluvia, y sí, esas tardes también  son estupendas para encender el horno y jugar a las cocinitas. 


Y mi tarde de cocinitas dio como fruto otra receta con productos de temporada, una tarta de boniato y crema de castañas, suave, cremosa y duliciosa! 




Nunca había hecho crema de castañas, aunque si que la he comido muchas veces, esta es la primera vez que me animo a prepararla,  y debo decir que odio pelar castañas! 

Así que a continuación os pongo todas las recetas para que podáis hacer esta estupenda tarta. 




Ingredientes: Para una tarta de 12 cm (4-5 porciones)

  • Para la crema de castañas:
    400g de castañas
    400g de leche (o agua)
    250g de azúcar
    1 vaina de vainilla (o 1 cucharadita de esencia de vainilla)
  • Para el bizcocho de boniato:
    125g de azúcar moreno
    1 huevo L
    50g de aceite de oliva suave
    100g de harina
    1 cucharadita y 1/2 de levadura
    1 cucharadita de vainilla
    100g de puré de boniato.
  • Para la cobertura de crema y queso:
    180g de crema de castañas
    75g de queso crema, tipo Philadelphia.


Elaboración:
  • Para la crema de castañas:
    Para elaborar la crema debemos empezar haciendo un corte a cada una de las castañas (el corte debe ser superficial, sin llegar a cortar la castaña, solo las pieles). Una vez listas las colocamos en un cazo con agua y lo llevamos a ebullición, debemos cocer unos 7 minutos. 
    Una vez pasado ese tiempo procedemos a (con cuidado de no quemarnos) pelar las castañas, retirando la piel exterior y la fina interior.
    Volvemos a cocer las castañas peladas unos 5 minutos más y luego las escurrimos.
    En un cazo ponemos la leche con la vaina de vainilla abierta hasta que infusione, luego la dejamos templar, retiramos la vaina y pasamos la leche y las castañas a un recipiente apto para batir con la batidora de brazo (podemos hacerlo con una batidora americana sí tenemos, será mucho más limpio y rápido). Si usamos esencia de vainilla podemos saltarnos el paso de infusionar y directamente pasamos la leche, las castañas y la esencia a la batidora.  La mezcla resultante debe ser una crema suave y fina. 
    Ahora pasamos la crema por el pasa-puré o chino, para evitar algún grumito o pedacito de castaña sin triturar. Colocamos la mezcla en un cazo e incorporamos el azúcar, cocemos a fuego bajo. Hay que remover de manera constante la mezcla hasta que espese (unos 20 minutos). Sabremos que está hecha cuando al meter una cuchara y darle la vuelta la crema no se despegue.  
    NOTA: Durante la cocción de la crema tened cuidado, porque mientras espesa la crema suele salpicar por la ebullición y os puede hacer un fastidio. 

  • Para el bizcocho de boniato: 
    Precalentamos el horno a 160º y preparamos el molde que vayamos a utilizar. 
    En la batidora mezclamos el azúcar, con el huevo y el aceite hasta que espumee. Agregamos la vainilla y luego poco a poco la harina con la levadura (previamente tamizadas). Cuando tengamos una mezcla homogénea incorporamos el puré de boniato y mezclamos hasta que se distribuya bien por la masa. 
    Pasamos la masa al molde y horneamos unos 30-35 minutos, o hasta que el bizcocho esté ligeramente dorado y al pincharlo con un palillo este salga limpio.
    Sacamos del horno, dejamos enfriar en el molde 10 minutos y luego pasamos a una rejilla hasta que se enfríe por completo. 

  • Rellenar el bizcocho:
    Una vez frío, cortamos nuestro bizcocho en dos discos iguales, del mismo grosor.
    Con aproximadamente 200g de crema de castaña rellenamos nuestro bizcocho y lo montamos.

  • Para la cobertura de crema y queso:
    En la batidora mezclaremos la crema de castañas con el queso crema hasta que esté todo integrado y sin grumos.
    Con una manga pastelera cubrimos nuestra tarta y la decoramos como más nos guste.  En mi caso con unas castañas cocidas troceadas, cacao en polvo y un poco de coco rallado.


Y eso es todo. Es una receta laboriosa, sobretodo por la crema de castañas, pero merece mucho la pena y la crema de castañas la podéis usar para un montón de cosas, está de muerte!





Un abrazo y hasta la próxima entrada!^^

martes, 5 de noviembre de 2013

Tarta de clabaza, quiche a mi estilo.


En la entrada de hoy seguimos con la temática otoñal y las recetas de temporada. Como bien os prometí me planteé hacer varias recetas con calabaza, hace un par de semanas os traje los cupcakes, y hoy os traigo una tarta salada de clabaza.   



Aunque no estéis acostumbrados a ver en el blog recetas saldas, soy muy amante de la cocina en general y, disfruto muchísimo haciendo entrantes, tartas saladas, quiches y otras muchas recetas.  Por eso me he propuesto, como mínimo mensualmente, incorporar recetas saladas al blog que creo os pueden gustar mucho.

Dicho esto os dejo la receta de esta quiche de calabaza que espero disfrutéis ya que es muy fácil de hacer. 



Ingredientes: Para una tarta de 6 porciones.
  • Para la masa quebrada: (Podéis comprarla hecha o hacerla con esta sencilla receta)
    150g de harina
    75g de mantequilla
    1 yema de huevo L
    1 cucharada de agua fría
    Sal al gusto
  • Para el relleno de la tarta:
    275g de puré de calabaza
    1 cebolla mediana
    4 huevos L
    80ml de nata para cocinar
    Una pizca de nuez moscada
    Una pizca de pimienta
    Sal al gusto 
    100g de queso semicurado rallado
    12 taquitos del mismo queso
    1 puñado de piñones
    Romero



Elaboración:
  • Para la masa quebrada:
    En un bol mezclamos la harina con la mantequilla a temperatura ambiente, debemos trabajar la mezcla hasta que no queden trozos de mantequilla y tenga un aspecto de migas.
    En un cuenco pequeño mezclamos el huevo con el agua y la sal, una vez diluido lo agregamos a la mezcla anterior.
    Amasamos hasta obtener una masa compacta,  uniforme y homogénea. Hacemos una bola y la envolvemos con papel film transparente de cocina, la reservamos en la nevera una 1/2 hora. 
    Una vez haya pasado el tiempo de refrigeración sacamos la masa de la nevera. 
    Es el momento de precalentar el horno a 180ºC y enmantequillar y enharinar la tartera que vayamos a utilizar.
    Ahora amasamos la masa para atemperarla y que sea manipulable. Sobre una superficie enharinada extendemos la masa quebrada con un rodillo y forramos nuestra tartera con ella. 
    Para evitar que a la pasta le salgan burbujas de aire durante el horneado, con un palillo o un tenedor, pincharemos la base de la tarta varias veces. Pondremos un papel sulfurizado de horno encima de la masa y unos pesos de horneado, que pueden ser legumbres secas perfectamente, como garbanzos.
    Horneamos en el centro del horno unos 20 minutos, hasta que esté ligeramente dorada y no se vea cruda. Una vez fuera del horno retiraremos los pesos de horneado y el papel de horno.

  • Para el relleno de la tarta:
    Mientras se hornea la base de nuestra tarta prepararemos el relleno. 
    Para esto lo primero que debemos hacer es pelar y cortar fina la cebolla , luego sofreírla.
    En un cuenco grande batiremos los huevos con la nata, añadimos la nuez moscada, la pimienta y la sal, también el puré de calabaza bien escurrido. 
    Cuando la cebolla esté sofrita le quitamos el exceso de aceite, dejamos templar y la agregamos al cuenco con los ingredientes anteriores. El ultimo ingrediente a incorporar es el queso rallado, así que una vez lo incorporemos mezclamos bien todos los ingredientes. 
    Pasamos la mezcla del relleno a la tartera, la distribuimos bien por toda la base y alisamos la superficie.
    Para finalizar colocamos los taquitos de queso sobre el relleno (presionando un poco para que se hundan ligeramente), los piñones y espolvoreamos el romero. 
    Horneamos a la misma temperatura (180ºC) durante 20-25 minutos, que veamos cuajado el relleno y el queso esté dorado. 


Y ya nos la podemos comer!

Es una receta muy resultona y se pueden cambiar los ingredientes básicos, como la calabaza, por otros como calabacín, espinacas, jamón o bacon, etc...

La masa quebrada se puede hacer y conservar herméticamente unos tres días en la nevera, cuando queramos utilizarla deberemos sacarla una horita antes del frigorífico, para que pierda frío, y entonces trabajarla.



Espero que os haya gustado esta entrada, un fuerte abrazo!!