lunes, 19 de diciembre de 2016

Tarta Ferrero, un cumpleaños chocolateado.

¡Muy buenas!


Hacía un montón que no publicaba nada en el blog, últimamente no he tenido mucho tiempo para dedicarme a ello aunque he estado receteando, como siempre. 

Así que aprovechando el reciente cumpleaños de mi madre os traigo una tarta súper fácil y rica, ideal para ocasiones especiales. 































Ella es muy fan de la marca Ferrero, en especial de la Nutella y los bombones  Ferrero Rocher, por ese motivo hice esta tarta tan chocolateada.  La base es un bizcocho súper esponjoso y jugoso de vainilla, relleno y cubierto de ganache de Nutella y decorado con bombones y chocolates varios. 

No me enrollo más y os dejo con la receta. 







Ingredientes: (Para un molde profundo de  16cm de diàmetro)

  • Para el bizcocho de vainilla: 
    220g azúcar
    2 huevos grandes
    150ml de aceite de girasol.
    2 cucharaditas de pasta de vainilla (o extracto)
    120ml de leche
    200g de harina
    2 cucharaditas de levadura
  • Para el ganache de Nutella:
    250g de nata para montar
    100g de chocolate negro especial postres
    175g de Nutella

  • Para la decoración: 
    Bombones Ferrero al gusto.
    3 paquetes de Mikado.


Elaboración:

  • Para el bizcocho de vainilla:
    Preparamos nuestro molde, lo engrasamos o forramos con papel vegetal.
    Precalentamos el horno a 170ºC.

    En la batidora, con las varillas, montamos los huevos con el azúcar y la vainilla hasta que blanqueen y doblen su tamaño.
    Cambiamos a la herramienta de pala (si tenemos) y añadimos el aceite poco a poco, la harina con la levadura (tamizadas) y finalmente la leche. Integramos todo bien y pasamos al molde.

    Horneamos unos 45 minutos, puede que sea más, o menos, dependiendo de vuestro horno. Cuando el bizcocho haya subido, esté dorado y al pincharlo con un palillo este salga limpio, es que está listo.

    Dejamos enfriar en el molde 5 minutos, luego desmoldamos y dejamos que enfríe por completo sobre una rejilla.

    Una vez frío cortamos con una lira o cuchillo para hacer tres capas.


  • Para el ganache de Nutella: 
    En un bol troceamos el chocolate y lo reservamos.

    Ponemos a calentar la nata en un cazo, cuando arranque a hervir la vertemos sobre el chocolate y removemos hasta que esté completamente disuelto. Incorporamos la Nutella y removemos, podemos agregar más nutella si queremos, cuchara a cucharada para no pasarnos.

    Dejamos enfriar a temperatura ambiente unos 30 minutos, luego pasamos a la nevera mínimo 3 horas, aunque yo os aconsejo que lo dejéis refrigerar tapado toda la noche.

    Una vez frío pasamos la crema a la batidora y la montamos con las varillas, veréis que en cuestión de un minuto tenéis una trufa riquísima con sabor a Nutella.



  • Montar y decorar la tarta: 
    Rellenamos nuestra tarta con el ganache de Nutella y cubrimos la superficie y laterales con la ayuda de una espátula.

    Cubrimos los laterales con los Mikado* (o cualquier otra chocolatina que nos guste, Kit-kat, neulas o barquillos bañados en chocolate, lenguas de gato...) y decoramos la superficie con los nuestros bombones preferidos de avellana.

    *De los Mikado yo corté la parte que no está bañada en chocolate, para que quedase más estético. 



Y esto es todo, también podéis hacer el bizcocho con una parte de harina de avellana, o añadirle pedacitos de avellana tostada a la masa.  ¡Eso ya a vuestro gusto!


Espero que os haya gustado, espero poder traer pronto nuevas recetas.


¡Un abrazo!

viernes, 23 de septiembre de 2016

Con gatitos la vida sabe mejor.

Bienvenid@s al blog una vez más. 

Sé que hace un par de meses que tenía el blog parado, pero es que con el calor, las vacaciones y los encargos apenas me ha quedado tiempo (y ganas) para elaborar recetas nuevas.

Pero bueno,  por fin traigo receta nueva, galletas de crema de cacahuete y chocolate, por variar un poco. Del libro de Chocolate de Sandra Mangas; Con algún cambio y experimentos en la decoración.



La cosa es que hace tiempo que quería preparar esta receta, y quería hacerlo para celebrar que hemos ampliado la familia.  Hemos adoptado dos gatos muy especiales que necesitaban que alguien se fijase en ellos, así que voy a presentarlos. 

Istar y Assur tienen un año y medio, son de camadas diferentes, aunque desde que tenían poco más de un mes han estado en una protectora (afortunadamente), donde los han cuidado y mimado todo lo que les era posible.  Ellos son especiales, nada más llegar les hicieron las pruebas correspondientes y dieron positivo en Inmunodeficiencia Felina (VIF), por ese motivo quedaron aislados del resto de gatos y han vivido en una pequeña casita juntos.  La gente no quiere adoptar gatos "enfermos" y mucho menos enfermos y adultos... Yo quería dos gatos y quería que fueran de difícil adopción y ahí estaban ellos, eran la pareja perfecta.







Antes de adoptar buscamos consejo en diferentes veterinarios para saber todo lo posible a cerca del VIF, saber como antenderlos y estar preparados para lo que pudiera venir. Pedimos unas analíticas actualizadas y se les repitió el test (por tercera vez) de la inmuno. Para sorpresa de todos Assur dio negativo, había superado la enfermedad. Después de tanto tiempo juntos (y siendo tan complicado un contagio) no quisimos separarlos.  

Istar es una gatita carey preciosa, muy delgadita por sus problemas de salud (pero estamos trabajando en ello), es delicada, tímida y asustadiza, pero muy sumisa. Pese a lo que pueda parecer jamás araña o bufa, es tremenadamente buena. Al principio tenía mucho miedo, pero a estas alturas está mucho más tranquila, duerme conmigo en la cama, juega, pasea, y reclama mimos y atención cuando le apetece. Cada pequeño pasito, cada muestra de confianza es muy especial con ella.  





Assur por el contrario es como un cachorrito con un toque perruno... él es más dependiente y territorial, todo el día juega y hace monerías para llamar la atención, odia estar solo y nos persigue constantemente para que lo acariciemos o juguemos con él.  Es simplemente un amor al que es imposible no achuchar.




Por ese motivo estas galletas son en su honor, para celebrar lo felices que hacen nuestros días y el cariño incondicional que pueden llegar a ofrecer.

Vamos con la receta:






Ingredientes: Para unas 16 galletas grandes

  • Para la masa: 
    125g de mantequilla
    125g de crema de cacahuete
    100g de azúcar blanquilla
    100g de azúcar moreno
    1 huevo
    1/2 cucharadita de pasta de vainilla
    350g de harina

  • Para la decoración: 
    150g de chocolate con leche (o el que más os guste)
    125g de cacahuetes picados (con sal, sin sal o con miel)*
    Colorante en polvo diluido en alcohol (vodka, anís, etc.)
    Sellos de silicona (en mi caso de los que se usan para scrapbooking)

    *Podéis usar los cacahuetes que más os gusten, si no sois de contrastes os recomiendo los cacahuetes con miel. Yo utilicé cacahuetes salados ya que me gusta el contraste entre el dulce del chocolate y la galleta y los cacahuetes, así que al gusto del consumidor. 



Elaboración:

  • Para la masa: 
    Con la pala (si tenemos) pomamos la mantequilla y la crema de cacahuete con los azúcares, agregamos la vainilla y el huevo e integramos. Agregamos la harina poco a poco y vamos amasando hasta obtener una masa en forma de bola (podemos hacerlo con el gancho o con las manos, al final siempre tendremos que terminar amasando a mano),   

    Dividimos la masa en dos o tres partes. Es una masa bastante blanda y quebradiza así que estiraremos cada parte de masa entre dos papeles de hornear. La masa debe tener un grosor de 1cm aproximadamente. 

    Una vez tengamos las láminas de masa estiradas las congelaremos 1/2 hora (o refrigeraremos un par de horas). Una vez trascurrido el tiempo sacamos las láminas una a una y vamos cortando con un cortador redondo las galletas y depositándolas en una bandeja de horno forrada con papel de horno.   Con los "retales" de masa deberemos repetir el proceso: estirar entre papel, refrigerar, cortar. 

    Una vez tengamos todas las galletas cortadas y en la bandeja  las vamos a refrigerar 1 hora (o congelar 15 miutos). Esto es para que no se deformen durante el horneado y nos queden muy lisas.





    Precalentamos el horno a 170º arriba y abajo con ventilador 

    Vamos sacando las bandejas del horno y horneando en tandas. Las galletas necesitan aproximadamente unos 10-15 minutos dependiendo del tamaño.
    Es importante que todas las galletas de la hornada tengan un tamaño similar, ya que si no unas quedarán tostadas y otras crudas. 

    Una vez estén ligeramente doradas por los bordes las sacamos y las dejamos templar unos 10 minutos en la bandeja (ya que estarán blandas hasta que pierdan calor y pueden romperse). Luego pasamos a una rejilla y dejamos enfriar completamente. 


  • Para la decoración: 
    Una vez frías las galletas preparamos los sellos. Yo me hice una almohadilla para tintar los sellos con goma eva, pero puede ser con un pedacito de espuma o esponja  (bien limpia).  
    Empapé la almohadilla con el colorante en polvo diluido y fui haciendo la estampación. Para que las imágenes queden bien marcadas es necesario que las galletas estén lo más lisas posibles, cuanto más sencillo sea el sello mejor. 

    Dejamos secar bien el colorante y luego fundimos el chocolate en el microondas, cogemos las galletas del centro y vamos mojando los filos, seguidamente los rebozamos en el cacahuete picado y dejamos solidificar el chocolate.  


  • Conservación: 
    Las galletas intensifican su sabor pasadas unas 12-24 horas desde la cocción. Pueden conservarse en una lata o caja hermética unos 4-5 días. 




Pues nada, espero que os gusten las galletitas.

Aprovecho para dar las gracias a todas esas personas que, desinteresadamente, invierten su esfuerzo, amor y tiempo en ayudar a tantos animales sin hogar.   Sin ellas gatos como los que ahora mismo descansan felices sobre mi cama estarian en la calle, o tal vez no estarian...

Para todos los demás, si estáis pensando aumentar la familia: Por favor adoptad. Hay miles de animales olvidados en los refugios, algunos que añoran una caricia o un gesto amable. Y para los que tienen prejuicios... hay gatos y perros de todas las clases, pequeños, grandes, cachorros, adultos, de raza y sin ella. Sea como sea, siempre hay alguno que se adaptará a lo que nuestra familia necesita y puede ofrecer, no lo dudéis.






Y hasta aquí la entrada de hoy.
Con un poco de suerte pronto os traigo recetas nuevas.



Un abrazo. ¡Dulce fin de semana!

lunes, 18 de julio de 2016

Estrenando la heladera con una súper tarta helada.

¡Muy buenas!

Después de varios veranos con la intención de comprar una heladera, al fin me he hecho con una. El problema es que ahora me he vuelto loca, solo quiero hacer helados y más helados... ¡Quiero probar tantas combinaciones y sabores que os vais a cansar de mi! Pero bueno, empecemos por algo sencillo, que además podéis preparar aunque no tengáis heladera.

Aprovechando que celebrábamos el cumpleaños de mi abuelo y mi primo, y que con este calor no apetece mucho hartarse de pastel, me decidí a hacer una tarta helada de vainilla con Twix. 





 La verdad es que fue un exitazo,  fusionando mi idea con una receta de parfait de un libro de helados salió esta estupenda tarta... para chuparse los dedos!





Ingredientes: Para un molde desmoldable de 22cm de diámetro. (12 porciones aprox.)


  • Para la base de bizcocho:
    80g de azúcar
    2 huevos
    60g harina
    1 cucharadita de levadura en polvo.

  • Para el helado: 
    4 yemas de huevo
    120g de azúcar
    1 cucharadita de pasta de vainilla (o las semillas de un par de vainas)
    2 claras de huevo (una pizca de cremor tártaro, opcional)
    400ml de nata para montar
    2 cucharadas de azúcar glas
    125 gr de barritas Twix troceadas (5 barritas)

  • Para la cobertura de butterscoth: 
    60g de mantequilla (mejor con sal)
    40g de azúcar moreno
    2 cucharadas de leche
    1 cucharada de esencia/ pasta de vainilla (o pasta de toffee en mi caso).
    60g de azúcar glas

  • Para la decoración: 
    100ml de nata para montar (montada con azúcar glas al gusto)
    1 barrita Twix troceada 
    Otros chocolates (en mi caso chocolatinas con caramelo crujiente)


Elaboración: 

  • Para la base de bizcocho: 
    Forramos la base del molde desmoldable con papel de horno, engrasamos y enharinamos los laterales del molde. 
    Precalentamos el horno a 180ºC

    En la batidora (con la varilla) montamos los huevos con el azúcar hasta que doblen el tamaño y estén esponjosos.  Luego incorporamos poco a poco (a baja potencia) la harina y la levadura tamizadas  hasta integrarlas a la masa. 

    Pasamos la mezcla al molde y horneamos unos 15minutos, hasta que la plancha  esté ligeramente dorada y  al pincharla con un palillo este salga limpio. 

    Dejamos templar, desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla. 

    Una vez frío lavamos el molde que habíamos utilizado y forramos la base  y laterales con papel de horno (yo pego el papel con un poquito de mantequilla al molde). Colocamos la plancha de bizcocho en el interior  y lo reservamos en el congelador.





  • Para el helado: 
    Primero de todo debemos montar las yemas con el azúcar y la vainilla hasta que blanqueen y doblen el tamaño. Una vez las tengamos las pasamos a un bol y las reservamos en la nevera.

    El segundo paso es montar las claras (con el cremor tártaro) a punto de nieve, bien firmes.  Cuando estén montadas las pasamos a otro bol y las reservamos a temperatura ambiente.

    En tercer lugar deberemos montar la nata, cuando empiece a coger cuerpo agregamos el azúcar glas y montamos sin sobre batir, basta con que esté firme.

    Una vez tenemos estas tres preparaciones es hora de unirlas: A la nata vamos agregando poco a poco la mezcla de las yemas que teníamos en la nevera, con una espátula de silicona, incorporando  suavemente con movimientos envolventes.  Después añadimos las claras montadas e integramos de la misma manera, suavemente con la espátula.  Finalmente incorporamos los trocitos de Twix y los distribuimos bien en la preparación.  La mezcla resultante debe tener una apariencia similar a una mousse.

    Si tenemos heladera primero refrigeraremos una hora aproximadamente la crema para el helado. Una vez refrigerada la haremos helado en nuestra heladera, esto acortará notablemente el proceso de congelación y le aportará un poquito más de cremosidad a la tarta (aunque quedará cremosa igual sin heladera, por eso no os preocupéis).  Debemos dejar trabajar a la heladera hasta que la mezcla empiece a coger consistencia de helado, pero que no esté muy dura para que podamos alisar la superficie.   Cuando tengamos la firmeza deseada pasamos el helado al molde y lo extendemos sobre la plancha de bizcocho, nivelamos la superficie y congelamos durante un par de horas  aproximadamente.
    *Si no tenemos heladera simplemente pasaremos la mezcla al molde, y extenderemos sobre la plancha de bizcocho de forma que quede nivelada. Congelaremos durante mínimo 4-6 horas.

  • Para la cobertura de buttersocth:
    Mientras nuestra tarta termina de congelarse preparamos la cobertura.

    El butterscotch es una especie de crema tipo toffee que le queda genial a este tipo de tartas heladas y mousses.

    Para prepararlo debemos poner la mantequilla en un cazo con el azúcar moreno y la leche y calentarlo a fuego lento hasta que la mantequilla se deshaga y los cristales de azúcar desaparezcan, llevamos a ebullición y apartamos del fuego. A continuación incorporamos la esencia/pasta de vainilla o toffee y el azúcar glas y batimos con una varilla de mano hasta tener una salsa brillante y sin grumos.

    Cubrimos la superficie de la tarta con la preparación y volvemos a congelar 2 o 3 horas más.

    *Antes de cubrir la superficie de la tarta debemos asegurarnos de que el buttersotch está templado y no caliente. Es importante, también, no dejarlo enfriar por completo ya que al llevar mantequilla cogerá consistencia y se nos hará difícil la correcta cobertura de la tarta.
  • Para la decoración:
    Una vez la cobertura y el helado estén bien congelados será el momento de desmoldar la tarta, retirar con cuidado las bandas de papel de horno y pasarla al plato donde la vayamos a presentar.

    Debemos trabajar rápido para que el helado no se nos derrita y la cobertura no empiece a chorrear.

    Después decoramos con la nata y las chocolatinas como más nos guste y volvemos a congelar hasta que la vayamos a consumir.



Pues nada, espero que os haya gustado esta receta, que la probéis en casa y la disfrutéis.

Y preparaos para más recetas de helados.... acepto sugerencias ;)



¡¡Un abrazo!!

domingo, 19 de junio de 2016

¡Tartaletas para pecar! Digo... de nueces pecán y jarabe de arce.


Sí, sé que el chiste del título es muy fácil. ¡Pero eso una verdad como un templo!  

Hace unas semanas ya publiqué una receta que tenía como ingredientes principales las nueces pacanas, o pecán, y el sirope de arce. Como me sobraron nueces y tengo un montón de sirope no he podido resistirme a hacer esta segunda receta: Tartaletas de pacanas y jarabe de arce. 




Este dulce es típico de Norte América, en especial de Nueva Orleans. Existen varias versiones dependiendo de la zona, el más popular se hace con jarabe de maíz, mientras que en otras zonas este se sustituye por jarabe de arce u otro tipo de jarabe dorado. A parte de las nueces y la crema acaramelada se le pueden poner pepitas de chocolate, bourbon, pasas... y suele acompañarse con nata montada o helado.  


Yo me he quedado con la versión más básica y en vez de hacer una tarta grande,  he optado por tartaletas individuales, aunque podéis hacerlo como más os guste. La verdad es que tenía muchísimas ganas de utilizar esas cápsulas para tartaletas que compré hace más de un año... y era el momento ideal.   






Puede que no sean las tartaletas más bonitas del mundo, de hecho el color  marronoso hace que a algunas personas les parezca poco apetecible, yo os puedo asegurar que están increíbles. El relleno tiene un sabor parecido al de una crema de toffee intensa, y combinado con las nueces crujientes es todo un manjar. 







Ingredientes: Para 6-8 tartaletas o una tarta de 6-8 raciones.


  • Para la base: 
    150g de harina
    100g de mantequilla en cubos
    50g de azúcar
    1 yema de huevo
    1/2 cucharadita de extracto de vainilla.
    Una pizca de sal.

  • Para la crema y el relleno: 
    150ml de jarabe de arce
    60g de mantequilla en cubos
    175g de azúcar moreno
    1/2 cucharadita de extracto de vainilla
    3 huevos
    200g de nueces pacanas (aproximadamente)

  • Para acompañar: 
    Helado de vainilla o nata
    virutas de chocolate.


Elaboración: 


  • Para la base: 
    En un bol poner la harina, el azúcar, la sal  y la mantequilla. Trabajar con las manos hasta que tenga una apariencia de migas de pan.  hacer un hueco en el centro e incorporar la yema y la vainilla. mezclar y amasar hasta tener una mezcla homogénea que no se pegue en las manos. 

    Envolver en film transparente y refrigerar durante 30 minutos-1 hora.

    Luego estirar con un rodillo en una superficie ligeramente enharinada, o entre dos papeles de hornear. La masa debe tener un grosor de 1/2 centímetro, más o menos.  La cortamos en forma de círculos y cubrimos nuestras tarteras presionando con los dedos. Veréis que la masa es bastante difícil de manejar y puede romperse, que no cunda el pánico, podéis poner parches con más masa y quedará perfecta.    

    Cortamos la masa que sobresalga del molde, agujereamos cuidadosamente la masa en la base varias veces para que no salgan burbujas y colocamos unos pesos de horneado (yo suelo colocar legumbres secas sobre un poco de papel de horno en el interior de las tartaletas). 

    Horneamos durante 15-20 minutos a 180ºC. 



  • Para la crema de caramelo: 
    En un cazo ponemos el jarabe de arce, el azúcar, la mantequilla y la vainilla. Calentamos a fuego medio/bajo hasta que se deshaga la mantequilla y se disuelva el azúcar, removiendo constantemente. 

    Dejamos templar y agregamos los huevos removiendo con una varilla manual. 


  • Rellenar las tartaletas, hornear y servir: 
    Cubriendo la base de la tarta o tartaletas colocamos las nueces de pecan, luego vertemos la crema sobre ellas y horneamos durante unos 35-40 minutos, cubriéndolas con un papel de horno o aluminio para que las nueces  no se tuesten más de la cuenta (solo hay que colocar un papel sobre la tarta, no cerrarla con el papel, solo cubrirla).

    Sabréis que están hechas cuando se hayan inflado ligeramente y se vean cuajadas. Dejamos enfriar sobre una rejilla. 

    Esta tarta se puede consumir templada o a temperatura ambiente y se puede conservar hasta tres días en un recipiente hermético. 

    La servimos tal cual o acompañada de helado o nata. ¡Están de muerte!




Espero que os gusten tanto como han gustado en casa y las disfrutéis despacito y en dosis recomendadas, que son un cañonazo calórico jaja

Veréis que el saborcito de la crema de relleno os recuerda a un toffee intenso y súper sabroso. 




Un abrazo, disfrutad de la semana que entra todo lo posible. ¡Nos vemos en unos días con una nueva receta!




martes, 14 de junio de 2016

¡Celebrando el 4º Cumpleblog!

Creo que este año sí tocaba celebrarlo. Tocaba celebrar que con más o menos constancia el día 8 Duliciosamente hizo cuatro años compartiendo recetas con todos vosotro/as.  


Este año quiero celebrar este cumpleblog con una receta dedicada 100% a vosotro/as, que estáis al otro lado de la pantalla para darme un "me gusta" o dejarme un comentario en las redes sociales. El objetivo de este blog siempre fue compartir mi afición por la cocina y la repostería, que otras personas pudieran aprender algo de mi y yo de ellos. ¡Y creo que lo hemos conseguido! 



Han sido cuatro años con muchas experiencias, en los que he descubierto el tipo de repostería que me gusta hacer, poco a poco he ido aprendiendo y mejorando técnicas, recetas y creando las mías propias.  Sé que ha habido periodos de mucha actividad y otros con parones bastante largos, pero para mi la repostería es algo que debe inspirar y siempre he querido subir el listón con cada nueva receta.   Así que aquí estamos, cuatro años después de mi primera y horrible entrada de blog, todo era mejorable en ella desde la presentación hasta la receta, pero es la muestra de la evolución ¿O no?


La receta de hoy es un poke cake de limón con chocolate blanco y glaseado de limón.  Para los que lo del poke cake os suene a chino: es un tipo de pasteles que están muy de moda últimamente. Consiste en hacer un bizcocho, del tipo que sea, y perforarlo  desde la superficie hacia el interior para luego verter por encima alguna salsa o crema ligera que rellene los huecos. Finalmente se cubre y decora como más nos guste. Es una técnica rápida, sencilla y muy versátil así que  me ha parecido ideal para que todos la podamos hacer sin complicación.



Sobre el bizcocho decir que es la versión en limón de mi bizcocho de naranja, siempre es un éxito. Sin lácteos, con un sabor fresco e intenso y tremendamente esponjoso. ¡Espero que os guste!









Ingredientes:
Para un molde de 18cm de diámetro profundo o uno de 20 normal. (10-12 porciones).

  • Para el bizcocho: 
    335g de azúcar
    3 huevos L
    225ml de aceite de girasol (u oliva suave)
    2 cucharaditas y 1/2 de ralladura fina de limón.
    300g de harina.
    100ml de zumo de limón recién exprimido.
    80ml de agua mineral.
    3 cucharaditas de levadura en polvo.
  • Para el ganache de chocolate blanco: 
    100g de chocolate blanco fondant
    35g  de nata para montar.

  • Para el glaseado de limón:
    60ml de zumo de limón recién exprimido.
    125g de azúcar glas.
  • Para la decoración: 
    Canutillos de chocolate blanco
    Ralladura de limón escarchada (mezclar ralladura + azúcar granulado y esperar a que cristalice)
    Flores de azúcar o cualquier otra decoración comestible al gusto.



Elaboración: 

  • Para el bizcocho: 
    Precalentamos el horno a 175ºC y engrasamos nuestro molde (yo lo forro con papel de hornear). 

    Con las varillas batimos los huevos con el azúcar y la ralladura de limón. Debemos batir hasta que los huevos blanqueen y doble su tamaño, la mezcla resultante será esponjosa. Agregamos poco a poco el aceite e integramos. Cambiamos a la herramienta de pala (si tenemos) e incorporamos poco a poco la harina con la levadura (previamente tamizadas), finalmente añadimos el zumo y el agua y mezclamos. Recordad rebañar bien los bordes del bol que no se nos quede harina pegada y luego queden grumos. 

    Pasamos la mezcla al molde y horneamos durante 45 minutos aproximadamente, pueden ser más dependiendo del horno. Una vez haya transcurrido el tiempo, subido y tenga dorada la superficie lo pinchamos con una brocheta, si sale limpia es que está listo,si no lo dejaremos unos minutos más. 

    Sacamos del horno y dejamos enfriar unos minutos, desmoldamos y dejamos enfriar por completo. 




  • Para el Ganache: 
    Al baño maría, o en el microondas, calentamos la nata hasta que hierva. Luego añadimos el chocolate y mezclamos hasta fundirlo completamente y tener una mezcla homogénea y líquida.
  • Para agujerear el bizcocho y rellenar con ganache:
    Procederemos a hacer las perforaciones en nuestro bizcocho. Como vamos a rellenarlo con ganache necesitamos que los huecos no sean extremadamente finos, pero tampoco muy gruesos, dejando un espacio prudencial entre hueco y hueco o el bizcocho se rajaría. Yo he usado una pajita de refrescos más gruesa de lo habitual. Consiste en hacer agujeros por toda la superficie sin que lleguen a la base del bizcocho. 

    Una vez agujereado vertemos el chocolate aún caliente en los huecos, podéis hacerlo con un biberón o  jeringa. si lo hacéis con una cuchara deberéis aseguraros que los huecos están bien rellenos. Pasaremos una espátula para eliminar el exceso de chocolate que nos haya podido quedar en la superficie. 

    Refrigeramos el bizcocho un par de horas envuelto con film transparente.



  • Para el glaseado de limón: 
    Sacamos el bizchoco del frigorífico.

    Para el glaseado simplemente mezclamos el zumo de limón con el azúcar glas tamizado hasta obtener un glaseado uniforme y sin grumos. Luego elevamos un poco nuestro bizcocho (yo le suelo colocar un tazón debajo) y vertemos poco a poco el glaseado para lograr ese efecto de goteo. 

    Dejaremos el bizchocho elevado hasta que termine de escurrir todo el exceso de glaseado.
  • Para la decoración. 
    Cuando el glaseado de los laterales esté seco podemos pasar la tarta al plato donde vayamos a presentarla. Antes de que el glaseado de la superficie se seque por completo debemos poner la decoración que queramos: chocolatillos, ralladura de limón, flores, etc. Y dejar que se seque sin tapar, si tapamos y hemos utilizado decoración en fondant (como flores) la humedad del glaseado las haría sudar y quedarían chafadas. 

    Una vez seco el glaseado ya podemos servirla y degustarla ¡Hasta que no queden ni las migas!



Por cierto, no os preocupéis si en el corte no pilláis justo el relleno de chocolate, es  muy probable que eso pase, yo tuve que cortar tres porciones hasta dar con el relleno para poder enseñároslo.  Pero vamos,  se vea o no, el chocolate está ahí, lo notaréis en cuanto le hinquéis el diente.

Esta tarta es una delicia, como os dije antes es súper esponjosa, el ganache se deshace en la boca y el sabor fresco y cítrico del limón combinado con el dulce del chocolate blanco es muy armonioso. 

Por cierto, si os sobra, no necesita nevera, está mucho mejor a temperatura ambiente y se conserva varios días perfecta y húmeda.



¡Espero que sigamos compartiendo muchas recetas y muchos cumpleblogs!


Un abrazo, sed felices y endulzaros la vida ;)


Hasta la próxima.

lunes, 6 de junio de 2016

Crujiente, cremoso, ligero, sabroso... ¿Qué es?

¡Bienvenido/as a esta nueva entrada!

Hoy os presento una receta que tenía muchas ganas de traeros desde hacía tiempo. Se trata de una versión de pavlova en forma de rollo que está espectacular!




La pavlova es un postre típico de Australia y Nueva Zelanda,  el nombre es en honor a la bailarina rusa Anna Pavlova. Pues bien, la original consiste en una base gruesa de merengue, crujiente por fuera y esponjoso por dentro, que suele llevar encima nata montada y diversidad de frutas frescas. Puede tener un piso o varios, esto ya depende de la versión.  

Esta versión de la pavlova, inspirada en una receta de Linda Lomelino, tiene todos los rasgos del original: Crujiente por fuera, esponjoso por dentro, cremoso, ligero y con un sabor fresco a fruta y nata... lo que cambia es la forma de presentarlo, ya que en vez de una base gruesa de merengue, consiste en un rollo de merengue en forma de brazo pero sin bizcocho.  


Pues nada, aquí os dejo la receta, veréis que es facilísima de elaborar y lo más caro que lleva son las fresas.






Ingredientes: (6-8 porciones)

  • Para la base de merengue: 
    5 claras de huevo
    190g de azúcar
    1 cucharadita de maicena (fécula de maíz)
    1 cucharadita de vinagre de vino blanco
    Azúcar glas (para espolvorear)
  • Para el relleno:
    400ml de nata para montar
    2 sobres de natafix (opcional)
    3 cucharadas de azúcar glas (podemos poner 4 si nos gusta más dulce)
    1 cucharadita de esencia de vainilla
    150g de fresas troceadas.
      
  • Para la decoración: 
    Azúcar glas
    6-8 fresas pequeñas.
    Flores frescas o de azúcar. 


Elaboración:

  • Para la base de merengue: 
    Precalentamos el horno a 160ºC y forramos una bandeja de horno con papel de horno.

    Batimos las claras con la varilla hasta que espumen, entonces agregamos el azúcar poco a poco.
    Montamos las claras a punto de nieve, que al voltear el bol la mezcla esté firme y no se deslice. Incorporamos la fécula de maíz y el vinagre.

    Extendemos el merengue sobre la bandeja forrada y lo alisamos para que quede nivelado.
    Horneamos durante unos 20 minutos, o hasta que el merengue adquiera un color tostado.

    Una vez hecho lo dejamos templar unos minutos fuera del horno, para poder manipularlo.
    Preparamos un paño de cocina que no suelte pelusa sobre la encimera, colocamos encima una hoja de papel de horno y espolvoreamos azúcar glas por toda la superficie.
    Le damos la vuelta a la plancha de merengue sobre el papel espolvoreado con azúcar, y ahora viene el paso más complicado de esta receta: retirar el papel con el que hemos horneado sin romper la plancha.  Hay que retirarlo poco a poco con maña, sin prisa. veréis que sale perfecto, lo más difícil son las esquinas.

    Lo dejamos reposar hasta que esté a temperatura ambiente para poder rellenarlo.


  • Para el relleno:
    Lavamos y troceamos las fresas, las pondremos sobre un papel de cocina para que escurran todo el agua o jugo sobrante.

    En el bol de la batidora mezclamos la nata con el estabilizante, natafix (es para darle más consistencia a la nata y que quede firme mucho más tiempo). Agregamos la esencia de vainilla  y empezamos a montar, añadiremos el azúcar poco a poco y batiremos hasta tener una crema espesa y firme (sin pasarse, que ya sabéis que si se sobrebate se corta y convierte en mantequilla).

    Ahora extendemos la nata sobre la plancha de merengue y nivelamos. Debemos dejar libres unos 3 cm de uno de los extremos largos para que no se nos salga el relleno al enrollar.
    Repartimos las fresas troceadas sobre la nata (presionar ligeramente los trocitos para que no rueden).

    Con la ayuda del paño y el papel de horno vamos enrollando con cuidado, sin apretar demasiado, avanzando en dirección al borde que dejamos libre de relleno.

    Dejamos reposar el rollo unas 2-4 horas en el frigorífico antes de consumir.
  • Para la decoración:

    Justo antes de consumir pasamos cuidadosamente el rollo a una fuente, espolvoreamos con azúcar glas y decoramos con las fresas y flores como más nos guste.
Y listo para servir y disfrutar...

Para que veáis el pedazo de corte que tiene, aquí podéis diferenciar perfectamente la capa de merengue de la de nata.  

No dejéis de probar esta receta, es para repetirla con frutas de todas las temporadas...


Mirad el exterior crujiente...





Es una delicia, eso os lo garantizo.


Espero que os haya gustado y nos vemos próximamente con una nueva receta.


¡Un abrazo!

sábado, 21 de mayo de 2016

Tarta Rústica de Pacanas y Sirope de Arce.

¡Muy buenas!

En un abrir y cerrar de ojos ha pasado un mes desde la última entrada de blog, si es que no me puedo despistar, que se me acumula la faena.  Este mes he estado entretenida con muchas tartas de cumpleaños, por eso me ha quedado poco tiempo para traeros recetas nuevas, pero ya estoy aquí. 


La verdad es que hoy traigo una receta que me apetecía muchísimo hacer. Mi tía me dio un litro de sirope de arce traído directamente de Canadá, y desde que lo tengo llevo queriendo utilizarlo para alguna receta, y me encabezoné con que debía combinarlo con nueces pecanas (pacanas)... así que  he pasado más de 15 días intentando comprarlas a un precio asequible, porque ¡Como se pasan en algunos establecimientos con los precios! 



Como veis me decanté por un pastel, aunque como utilicé un molde pequeño aproveché parte de la masa para hacer la versión en cupcake.  Que decir, la combinación de sabores es espectacular... Las nueces le dan un sabor muy característico al bizcocho y el jarabe de arce le da una jugosidad muy agradable. Y el swiss meringue buttercream, que ya es sedoso normalmente, se convierte en algo realmente delicioso.




Dicho esto, no me enrollo más y os dejo con la receta.


          Ingredientes: Para un molde profundo de 18cm de diámetro (unas 10 porciones).

  • Para el bizcocho: 
    120g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente.
    360g de azúcar blanquilla
    3 huevos L
    360g de harina.
    1 sobre de levadura (15g)
    1/4 cucharadita de sal
    350ml de leche
    50ml de sirope de arce
    100g de nueces pecanas troceadas
  • Para el buttercream de merengue suizo:
    5 claras
    280g de azúcar
    375g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
    5 cucharadas de sirope de arce
  • Para la decoración:
    Medias nueces pecanas
    Sirope de arce.


Elaboración:

  • Para el bizcocho: 
    Precalentar el horno a 175ºC, preparar el molde o moldes que vayamos a utilizar (yo forro con papel de horno la base y laterales).

    Batimos los huevos con aproximadamente la mitad del azúcar hasta que blanqueen y doblen su tamaño. Reservamos.

    Ahora pomamos la mantequilla con el resto del azúcar (con pala si tenemos), agregamos la mitad de la harina , la leche , el resto de la harina, la sal y la levadura (tamizadas).  Añadimos el sirope de arce, a continuación incorporamos suavemente los huevos que habíamos blanqueado (con la pala a velocidad baja)* y finalmente las pecanas troceadas, hasta que estén bien distribuidas por la masa.  La mezcla resultante es bastante ligera.

    Pasamos la masa al molde y horneamos durante aproximadamente 50 minutos, pueden ser más dependiendo del horno.  Lo ideal es que vayáis comprobándolo y cuando veáis que la masa ha subido del todo y que está dorado lo pinchéis con una brocheta, si esta sale limpia es que está hecho.

    Lo sacamos del horno y esperamos a que se temple el molde para desmoldarlo, luego lo pasamos a una rejilla y esperamos a que se enfríe por completo para poder cortarlo con una lira o cuchillo en 3 o 4 capas.

    *Puede ser que por la diferencia de densidades cuando incorporéis los huevos debáis ayudar a la batidora rebañando el fondo con una lengua, para  que no se quede la mantequilla adherida en el fondo.

  • Para el buttercream de merengue suizo: 
    En un bol refractario ponemos las claras con el azúcar y calentamos al baño maría, sin dejar de remover para que no se nos cuezan. Calentamos hasta que la mezcla alcance unos 60ºC, si no tenéis termómetro basta con que las claras estén calientes y el azúcar esté completamente disuelto.

    Pasamos la mezcla al bol de la batidora y con las varillas batimos a máxima potencia hasta obtener un merengue que haga picos (no hace falta que sean picos duros).

    Antes de agregar la mantequilla es importante asegurarse de que el merengue no esté caliente y haya perdido temperatura, ya que se nos puede convertir en sopa y habría que empezar desde el principio.  Así que una vez atemperado el merengue agregamos la mantequilla en dados, poco a poco hasta que esté toda incorporada.

    Veremos que la crema se corta, no os asustéis, es completamente normal. Seguid batiendo enérgicamente y veréis que a los pocos minutos obtenéis una crema homogénea, brillante y muy sedosa. Agregad entonces el sirope de arce y removed hasta integrarlo completamente.

  • Para rellenar cubrir y decorar: 
    Rellenaremos nuestro bizcocho con la crema de merengue suizo, montaremos las 3 o 4 capas que hayamos preparado.

    Con una espátula cubriremos la superficie y laterales de la tarta. Yo os aconsejo que le deis una primera capa de crema, (por si el bizcocho se desmiga y llena la crema de miguitas poco estéticas), refrigeréis unos minutos (20 por ejemplo) y luego le deis una segunda capa de buttercream.  Yo hice ambas capas muy finas, ya que pretendía obtener una tarta "rústica", pero podéis ser generosos con la cobertura.

    La decoración es a gusto del consumidor. Yo hice unos ribetes con la manga pastelera, bañé el centro con sirope y le puse medias nueces para rematar.



¡Y ahí  la tenéis! Lista para disfrutar y paladear... 




Estoy segura de que si la probáis os encantará esta tarta, y ya sabéis, si preferís cupcakes podéis hacerlos con la misma receta sin problemas, salen perfectos.




  


Espero poder publicar nueva receta sin que pase un mes, ya sabéis que si queréis ver todo lo que voy preparando, encargos y demás, podéis seguirme en la página de facebook.




Un saludo, disfrutad ¡Nos vemos pronto!