martes, 14 de junio de 2016

¡Celebrando el 4º Cumpleblog!

Creo que este año sí tocaba celebrarlo. Tocaba celebrar que con más o menos constancia el día 8 Duliciosamente hizo cuatro años compartiendo recetas con todos vosotro/as.  


Este año quiero celebrar este cumpleblog con una receta dedicada 100% a vosotro/as, que estáis al otro lado de la pantalla para darme un "me gusta" o dejarme un comentario en las redes sociales. El objetivo de este blog siempre fue compartir mi afición por la cocina y la repostería, que otras personas pudieran aprender algo de mi y yo de ellos. ¡Y creo que lo hemos conseguido! 



Han sido cuatro años con muchas experiencias, en los que he descubierto el tipo de repostería que me gusta hacer, poco a poco he ido aprendiendo y mejorando técnicas, recetas y creando las mías propias.  Sé que ha habido periodos de mucha actividad y otros con parones bastante largos, pero para mi la repostería es algo que debe inspirar y siempre he querido subir el listón con cada nueva receta.   Así que aquí estamos, cuatro años después de mi primera y horrible entrada de blog, todo era mejorable en ella desde la presentación hasta la receta, pero es la muestra de la evolución ¿O no?


La receta de hoy es un poke cake de limón con chocolate blanco y glaseado de limón.  Para los que lo del poke cake os suene a chino: es un tipo de pasteles que están muy de moda últimamente. Consiste en hacer un bizcocho, del tipo que sea, y perforarlo  desde la superficie hacia el interior para luego verter por encima alguna salsa o crema ligera que rellene los huecos. Finalmente se cubre y decora como más nos guste. Es una técnica rápida, sencilla y muy versátil así que  me ha parecido ideal para que todos la podamos hacer sin complicación.



Sobre el bizcocho decir que es la versión en limón de mi bizcocho de naranja, siempre es un éxito. Sin lácteos, con un sabor fresco e intenso y tremendamente esponjoso. ¡Espero que os guste!









Ingredientes:
Para un molde de 18cm de diámetro profundo o uno de 20 normal. (10-12 porciones).

  • Para el bizcocho: 
    335g de azúcar
    3 huevos L
    225ml de aceite de girasol (u oliva suave)
    2 cucharaditas y 1/2 de ralladura fina de limón.
    300g de harina.
    100ml de zumo de limón recién exprimido.
    80ml de agua mineral.
    3 cucharaditas de levadura en polvo.
  • Para el ganache de chocolate blanco: 
    100g de chocolate blanco fondant
    35g  de nata para montar.

  • Para el glaseado de limón:
    60ml de zumo de limón recién exprimido.
    125g de azúcar glas.
  • Para la decoración: 
    Canutillos de chocolate blanco
    Ralladura de limón escarchada (mezclar ralladura + azúcar granulado y esperar a que cristalice)
    Flores de azúcar o cualquier otra decoración comestible al gusto.



Elaboración: 

  • Para el bizcocho: 
    Precalentamos el horno a 175ºC y engrasamos nuestro molde (yo lo forro con papel de hornear). 

    Con las varillas batimos los huevos con el azúcar y la ralladura de limón. Debemos batir hasta que los huevos blanqueen y doble su tamaño, la mezcla resultante será esponjosa. Agregamos poco a poco el aceite e integramos. Cambiamos a la herramienta de pala (si tenemos) e incorporamos poco a poco la harina con la levadura (previamente tamizadas), finalmente añadimos el zumo y el agua y mezclamos. Recordad rebañar bien los bordes del bol que no se nos quede harina pegada y luego queden grumos. 

    Pasamos la mezcla al molde y horneamos durante 45 minutos aproximadamente, pueden ser más dependiendo del horno. Una vez haya transcurrido el tiempo, subido y tenga dorada la superficie lo pinchamos con una brocheta, si sale limpia es que está listo,si no lo dejaremos unos minutos más. 

    Sacamos del horno y dejamos enfriar unos minutos, desmoldamos y dejamos enfriar por completo. 




  • Para el Ganache: 
    Al baño maría, o en el microondas, calentamos la nata hasta que hierva. Luego añadimos el chocolate y mezclamos hasta fundirlo completamente y tener una mezcla homogénea y líquida.
  • Para agujerear el bizcocho y rellenar con ganache:
    Procederemos a hacer las perforaciones en nuestro bizcocho. Como vamos a rellenarlo con ganache necesitamos que los huecos no sean extremadamente finos, pero tampoco muy gruesos, dejando un espacio prudencial entre hueco y hueco o el bizcocho se rajaría. Yo he usado una pajita de refrescos más gruesa de lo habitual. Consiste en hacer agujeros por toda la superficie sin que lleguen a la base del bizcocho. 

    Una vez agujereado vertemos el chocolate aún caliente en los huecos, podéis hacerlo con un biberón o  jeringa. si lo hacéis con una cuchara deberéis aseguraros que los huecos están bien rellenos. Pasaremos una espátula para eliminar el exceso de chocolate que nos haya podido quedar en la superficie. 

    Refrigeramos el bizcocho un par de horas envuelto con film transparente.



  • Para el glaseado de limón: 
    Sacamos el bizchoco del frigorífico.

    Para el glaseado simplemente mezclamos el zumo de limón con el azúcar glas tamizado hasta obtener un glaseado uniforme y sin grumos. Luego elevamos un poco nuestro bizcocho (yo le suelo colocar un tazón debajo) y vertemos poco a poco el glaseado para lograr ese efecto de goteo. 

    Dejaremos el bizchocho elevado hasta que termine de escurrir todo el exceso de glaseado.
  • Para la decoración. 
    Cuando el glaseado de los laterales esté seco podemos pasar la tarta al plato donde vayamos a presentarla. Antes de que el glaseado de la superficie se seque por completo debemos poner la decoración que queramos: chocolatillos, ralladura de limón, flores, etc. Y dejar que se seque sin tapar, si tapamos y hemos utilizado decoración en fondant (como flores) la humedad del glaseado las haría sudar y quedarían chafadas. 

    Una vez seco el glaseado ya podemos servirla y degustarla ¡Hasta que no queden ni las migas!



Por cierto, no os preocupéis si en el corte no pilláis justo el relleno de chocolate, es  muy probable que eso pase, yo tuve que cortar tres porciones hasta dar con el relleno para poder enseñároslo.  Pero vamos,  se vea o no, el chocolate está ahí, lo notaréis en cuanto le hinquéis el diente.

Esta tarta es una delicia, como os dije antes es súper esponjosa, el ganache se deshace en la boca y el sabor fresco y cítrico del limón combinado con el dulce del chocolate blanco es muy armonioso. 

Por cierto, si os sobra, no necesita nevera, está mucho mejor a temperatura ambiente y se conserva varios días perfecta y húmeda.



¡Espero que sigamos compartiendo muchas recetas y muchos cumpleblogs!


Un abrazo, sed felices y endulzaros la vida ;)


Hasta la próxima.

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